...a través de Bertha Dudde - 21.11.1959
BD 7454 Deificación de Jesús … Humanización de Dios …

Ningún ser humano comprenderá verdaderamente el problema de la humanización de Dios en Jesús que no sabe acerca de la “deificación de lo creado”, del objetivo de todos los seres que ha surgido de la mano de Dios como Sus “criaturas” y que están destinados a lograr el objetivo de convertirse en Sus “hijos” … algo que Él no podía lograr porque para la más suprema perfección se requiere el libre albedrío, y este debía ser usado por el ser mismo en la dirección correcta.

Dios, en toda Su perfección ha emanado seres de Sí Mismo; ha creado imágenes de Sí Mismo, a las que inundaba constantemente con luz y fuerza, y que, por lo tanto, también eran capaces de crear y moldear como Él en el infinito … Pero estos seres eran Sus “criaturas” … Seres que no podían ser de otra manera que como habían surgido de la mano de Dios por Su voluntad … Pero Dios quería “hijos” …

Él quería seres que, por su propia voluntad, fueran y permanecieran exactamente iguales a Él. Quería seres que, como imágenes supremamente perfectas permanecían en el libre albedrío, aunque podían dirigir este libe albedrío también de manera diferente. Y Él no podía crearse tales seres, sino solo orientarlos para que ellos mismos demostraran ser y permanecer verdaderas imágenes de Dios … Todos los seres poseían el libre albedrío como signo de su perfección, lo que significaba que este también podía dirigirse en todas direcciones, que también podía alejarse de Dios y cómo podría permanecer en Su proximidad inmediata …

Y esta decisión de voluntad llevó a cabo, ya sea, convertirse en hijos o una caída hacia la profundidad, una separación sin fin de Dios, que, sin embargo, puede volver de nuevo a la unificación con Dios, y entonces los seres también pueden alcanzar el estado de filiación divina, que fue el primer y último objetivo y propósito de la creación. Y esta “filiación” se logra a través de la unificación completa con Dios … la unificación con Él pero a través del amor … es decir, como ser creado primordialmente, estaba constantemente impregnada a través de la fuerza de amor de Dios, pero a través de la caída al abismo, perdió esta fuerza del amor, porque el ser mismo se opuso al respecto.

Pero como ser divino, también debe estar impregnado por la irradiación del amor de Dios; todo obstáculo que impida la irradiación de Dios debe ser eliminado; debe existir un vínculo directo entre Dios y el ser, para que el amor pueda irradiar si impedimentos en el ser, y así se ha tenido lugar una unificación entre el Padre con Su hijo … y ahora el niño se ha convertido en Su imagen, un ser semejante a Dios: perfecto, así como el Padre en el Cielo está perfecto …

Así también, el hombre Jesús tuvo que deificarse a Sí Mismo en la Tierra a través de una vida de amor para que pudiera lograr el objetivo más alto: fusionarse completamente con el Padre a través del amor, para que pudiera ascender al cielo como “Dios” … del mismo modo, que a la inversa, la Divinidad Eterna, es decir, el Amor, llenó plena y completamente la forma exterior de un ser humano, convirtiéndose así Él Mismo en “humano” con el bien de un propósito: redimir a la humanidad de la muerte eterna.

Solo el “Amor” podía realizar tal obra de Misericordia, pero el Amor es Dios. Por eso Dios Se humanizó en un ser humano, eligiendo una forma exterior libre de pecado que, a través del libre albedrío, se transformó completamente en amor, acogiendo así a Dios en sí mismo. Y así, el ser humano Jesús se divinizó a través del amor, y así, Dios realizó la obra de Redención, sufriendo y muriendo en la cruz para redimir a la humanidad …

Amén